Homs: Satélite revela la destrucción causada por el bombardeo de las tropas de al Assad

Human Rights Watch informó que nuevas fotos adquiridas por un satélite comercial revelan el grado de destrucción a la que fue sometido el distrito de Baba Amr en la ciudad siria de Homs durante los bombardeos realizados por las fuerzas del presidente Bashar al Assad. La organización también ratificó sus denuncias de que el régimen de Damasco utilizó el mortero más grande del mundo (de fabricación rusa) contra zonas residenciales.

Según HRW, las nuevas imágenes satelitales se han visto respaldadas por testimonios que revelan que el bombardeo del barrio de Baba Amr en Homs “ha causado una destrucción generalizada y un gran número de muertes y lesiones graves de civiles”.

El bombardeo ha restringido severamente el movimiento y los esfuerzos de socorro y privado a miles de civiles de la posibilidad de acceder a los productos más básicos, dijo HRW. Fuentes locales han informado de que alrededor de 700 civiles han muerto y miles de heridos en Homs desde que el ejército sirio comenzó el actual asalto a la ciudad el 3 de febrero de 2012.

El fuego indiscriminado de artillería y de francotiradores ha causado la mayoría de las víctimas en Baba Amr, que es una zona residencial, donde los elementos de la oposición armada habían buscado refugio.

La organización de derechos entrevistó a 15 residentes de Homs que escaparon de la ciudad en las últimas dos semanas, así como a dos corresponsales extranjeros que estuvieron en Baba Amr durante el asalto militar.

“Estas nuevas fotos de satélite y testimonios muestran el alcance de la brutalidad desatada en Baba Amr “, dijo Sarah Leah Whitson , directora para Medio Oriente de Human Rights Watch. “A pesar de la matanza, Rusia y China continúan bloqueando cualquier acción internacional”.

Mapa de la destrucción

HRW adquirió y analizó  la siguiente imagen de satélite comercial de la zona de Baba Amr de Homs tomada el 25 de febrero. Una visión amplia de la imagen muestra claramente el enorme daño causado por el uso de explosivos arrojados en una zona poblada. La imagen refleja el daño que se ha producido en comparación con las imágenes anteriores que fueron tomadas entre cuatro y seis semanas atrás.

© 2012 DigitalGlobe, Análisis proporcionado por Human Rights Watch

Los analistas han superpuesto la imagen a gran escala de Baba Amr con símbolos para resaltar ciertas características:

– Los círculos rojos representan los edificios destruidos o dañados

– Los círculos amarillos son los cráteres de impacto en áreas abiertas como campos o carreteras.

Al menos 950 cráteres son visibles en espacios abiertos, tales como carreteras y tierras de cultivo, debido al  disparo de las armas de fuego indirecto. El número de cráteres indica la frecuencia de los ataques y la cantidad de proyectiles de artillería y de mortero que ha caído. Hay 640 edificios en el barrio con daño visible. Sin embargo, el daño a los edificios es probable que se subestime significativamente el ver la imagen de satélite, porque las imágenes de satélite no muestran los agujeros hechos a los lados de los edificios por las explosivos.  Desde que esta imagen de satélite tomada el 25 de febrero, el ejército sirio ha intensificado su asalto a Baba Amr. Los medios de comunicación informaron que el ejército sirio comenzó un asalto por tierra en el barrio el 29 de febrero y recuperó el control del barrio el pasado jueves 1 º de marzo.

Ataques desde los cuatro puntos cardinales

Los civiles y los integrantes heridos de la oposición armada dijeron a Human Rights Watch que el bombardeo de Baba Amr llegaba desde múltiples direcciones:

  • Desde el norte, donde se encuentra el Campus del Colegio Militar.
  • Desde el este, donde se ubican los dormitorios de la Universidad Baath.
  • Desde el oeste, donde se encuentra la aldea de Aysoon.
  • Desde el sur, donde se localiza el Colegio de la Fuerza Aérea de la Defensa en Chinchar (un suburbio de Homs), como así también desde la rotonda de Tadmur.

En otra imagen obtenida por HRW, puede apreciarse una serie de grandes nubes de polvo provocadas por el probable impacto de varios proyectiles que cayeron dentro de un estimado de 10 a 15 minutos antes de que la imagen de satélite se registrase. También muestra cientos de cráteres de impacto más pequeños a lo largo de los campos adyacentes al lado de los edificios, la mayoría de los cuales están muy dañados.

© 2012 DigitalGlobe, Análisis proporcionado por Human Rights Watch

Como indica HRW, el impacto del uso de las armas explosivas en el barrio también se destaca por la gran cantidad de proyectiles sin estallar que se mostraron en videos realizados por los residentes, de obuses de 122 mm y morteros de 120 mm:

Uso de morteros “gigantes” contra una zona civil

Las pruebas reunidas hasta el momento parecen indicar que Bashar al Assad está dispuesto a terminar de una vez por todas con la oposición, recurriendo a todo el poder del que dispone, ya que a los francotiradores, tanques, cohetes y obuses le sumó un terrorífico sistema de armas- gentileza de Moscú- que es reconocido como “el mortero más grande del mundo”.

El pasado 24 de febrero, HRW documentó el uso por parte del ejército sirio de morteros de 240 mm de fabricación rusa contra Homs. Este sistema de armas, conocido como Tulpa (Tulipán), dispara las granadas de mortero de alto explosivo más grandes del mundo y ha sido diseñado para demoler fortificaciones y búnkers, según lo promocionan los propios rusos.

El uso de estas armas ha sido verificado a través de videos subidos a la red por habitantes de Homs, que muestran los efectos del bombardeo y los restos de los proyectiles, cuyas características y dimensiones coinciden con los utilizados por este devastador sistema de artillería:

Estas monstruosas piezas no sólo con capaces de disparar munición de alto explosivo a una distancia de 18 km, sino que también pueden lanzar bombas de racimo cargadas con 24 submuniciones explosivas que pueden saturar una zona equivalente a cuatro estadios de fútbol.

Afganistán y Chechenia fueron algunos de los lugares donde el Tulpan fue utilizado por las tropas del ex ejército sovietico y ruso actual; incluso la capital de la segunda, Grozny, sufrió los terribles efectos de semejante arma.

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