Informe de HRW: Ataques contra escuelas ponen en peligro la vida de los estudiantes

Informe de Human Rights Watch denuncia que las fuerzas del régimen someten a los estudiantes a interrogatorios, reprimen violentamente sus protestas y lanzan ofensivas armadas contra las escuelas. Por otra parte, advierte que ambos bandos utilizan los establecimientos educativos como instalaciones militares.

Un menor permanece sentado en el interior de su antiguo salón de clases que fue destruido en Alepo, Siria.
© 2012 AP Photo

(Londres) – El gobierno sirio ha interrogado a estudiantes y perpetrado ataques violentos contra sus protestas así como ofensivas militares contra las escuelas, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Tanto las fuerzas gubernamentales como los grupos armados de la oposición han utilizado las escuelas como bases militares, cuarteles, centros de detención y puestos para francotiradores, convirtiendo centros de aprendizaje en blancos militares y poniendo en riesgo la vida de los estudiantes.

El informe de 33 páginas, “Safe No More: Students and Schools under Attack in Syria” (“Adiós a la seguridad: Estudiantes y escuelas bajo ataque en Siria”), está basado en más de 70 entrevistas, incluyendo 16 con alumnos y 11 con profesores que huyeron de Siria, principalmente de Daraa, Homs y Damasco. El informe documenta el uso de las escuelas con fines militares por ambas partes. También describe cómo profesores y agentes de seguridad del Estado interrogaron y golpearon a estudiantes por su presunta participación enactividades antigubernamentales, y cómo las fuerzas de seguridad y los shabiha (milicias progubernamentales) acometieron manifestaciones pacíficas de los estudiantes. En varios casos denunciados a Human Rights Watch, las fuerzas gubernamentales abrieron fuego contra edificios escolares que no estaban siendo utilizados para fines militares.

“Los niños sirios han tenido que encarar el horror de la guerra y situaciones que ningún niño debería tener que soportar. Se les ha convertido [a los menores] en blancos militares para ser interrogados y atacados”, manifestó Priyanka Motaparthy, investigadora sobre los derechos del niño de Human Rights Watch y autora del informe. “Las escuelas deben ser refugios, sin embargo, en este país que alguna vez valoró la educación, hoy en día muchos niños sirios ni siquiera tienen acceso a una formación básica y están perdiendo su oportunidad para el futuro”.

A más de dos años de haberse iniciado el conflicto brutal de Siria, los niños han perdido meses y hasta años de escolarización. Al menos una de cada cinco escuelas sirias ya no imparte clases: miles de estas instituciones educativas han sido destruidas, dañadas o son utilizadas como refugios para personas que huyen de la violencia, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Muchas otras escuelas están albergando combatientes o unidades militares.

Agentes del gobierno sirio, entre ellos algunos maestros, han llevado a cabo interrogatorios, arrestos y redadas en seis escuelas de Daraa, Homs y Damasco, lo que ha provocado que los estudiantes tengan miedo de ir a la escuela y se queden en casa, señaló Human Rights Watch. Profesores y funcionarios escolares han sometido a estudiantes a interrogatorios acerca de sus opiniones y las de sus familias y sus presuntas actividades políticas contra el gobierno. En algunos casos, llegaron a golpear a los alumnos que participaron en actividades antigubernamentales.

Abdou, quien asistió a clases de cuarto grado en Homs hasta mayo de 2012, dijo que su profesora de matemáticas le preguntó si su padre tenía un arma en casa, y si su familia miraba canales de noticias que cubrían los abusos del gobierno. Cuando la maestra se enteró de que Abdou había participado en una protesta contra el gobierno, lo envió al despacho del director de la escuela, que lo golpeó cinco veces con una manguera de goma, relató el niño.

Estudiantes, padres y maestros contaron a Human Rights Watch que fueron testigos de cómo las fuerzas de seguridad del gobierno y las milicias asaltaban e incluso disparaban contra las manifestaciones y las marchas pacíficas de los estudiantes, en algunos casos incluso hirieron a los estudiantes. “Me tiraron al suelo (cuando atacaron nuestra protesta), pero me las arreglé para escapar”, dijo Somaya, una niña de 14 años de Damasco. “Nos dispararon. Una niña recibió un disparo en la mano … Todas las niñas salieron corriendo”.

En las zonas de combate, las fuerzas armadas sirias han violado aparentemente las leyes de guerra al realizar ataques por tierra y aire contra escuelas que no estaban siendo utilizadas para fines militares, afirmó Human Rights Watch. A mediados de 2012, fuerzas gubernamentales y milicias abrieron fuego contra escuelas en Daraa mientras los estudiantes seguían en el interior. Las fuerzas gubernamentales también han llevado a cabo al menos dos ataques aéreos contra edificios escolares en el norte de Siria.

Salma, una niña de 14 años de Daraa, contó a Human Rights Watch que las fuerzas del gobierno dispararon contra su escuela dos veces a mediados de 2012, mientras que la escuela estaba en sesión: “Cuando el tanque entró en el recinto de la escuela, abrió fuego contra las paredes de la escuela con ametralladoras”, dijo. “Entonces, los estudiantes se tiraron [al suelo] para refugiarse. Pasamos media hora o una hora ahí debajo de nuestros pupitres [hasta que pudimos irnos a casa]”. Nadie informó sobre la presencia de combatientes de la oposición en la escuela en ese momento.

Tanto las fuerzas gubernamentales como los grupos armados de la oposición han ocupado escuelas y las han utilizado como puestos de mando, cuarteles, centros de detención y para otros fines militares, poniendo en peligro la seguridad de los niños y su derecho a la educación, denunció Human Rights Watch.

Las fuerzas del gobierno colocaron a francotiradores en los tejados de al menos dos escuelas de la gobernación de Damasco, una de las cuales seguía en sesión. Ambas partes del conflicto han desplegado sus fuerzas en escuelas, incluyendo algunas todavía en funcionamiento, convirtiendo en objetivos militares las escuelas y poniendo en riesgo las vidas de los estudiantes y funcionarios del colegio.

“Tanto las fuerzas gubernamentales como los grupos armados de la oposición tienen la responsabilidad de proteger las vidas de los niños y su derecho a la educación”, aseguró Motaparthy. “Al utilizar las escuelas con fines militares, están poniendo en peligro a los niños y destruyendo sus esperanzas para el futuro”.

Antes del levantamiento de Siria que comenzó en marzo de 2011, el 93 por ciento de todos los niños en edad escolar se había matriculado en la enseñanza primaria y 67 por ciento en la educación secundaria, según el Instituto de Estadísticas de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Aproximadamente 95 por ciento de la población entre 15 y 24 años sabía leer.

Consejos civiles locales y grupos de activistas han erigido escuelas improvisadasy colegios comunitarios en las áreas donde las escuelas fueron derruidas por el gobierno o donde ya no es seguro asistir a las clases, así como en las zonas controladas por la oposición. Las comunidades han organizado estas escuelas en mezquitas y en casas particulares. Sin embargo, carecen de útiles escolares y materiales didácticos, así como de profesores adecuados, y necesitan un mayor apoyo por parte de los gobiernos donantes y grupos humanitarios, tanto para continuar con estos programas y fortalecer su plan de estudios, como para pagar a los maestros y alcanzar a más estudiantes.

“El acceso a una educación de emergencia y a cursos de recuperación son vitales para que los niños puedan continuar su formación durante el conflicto armado”, afirmó Motaparthy. “Los gobiernos preocupados y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas deben hacer todo lo posible para garantizar que el apoyo educativo llegue a los niños sirios dondequiera que sea necesaria la ayuda”.

Fuente: HRW

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