HRW: Fuerzas del régimen cometen torturas y abusos sexuales contra mujeres activistas

“Él me llevó a mi habitación, me puso en una silla y me ató a ella. Trajo una cuchilla y comenzó a cortarme en la muñeca, para hacer la descarga eléctrica con la sangre. Él tomó la parte descubierta del cable y la puso en mi muñeca herida… Me cortó la mano, había un poco de sangre, y puso el cable allí. Encendió la luz durante dos o tres minutos … Hizo tres choques. Cuando ve a alguien bajo tortura ríe, feliz.”

Estas palabras pertenecen a una joven activista siria de 19 años y describen parte de los tormentos a los que fue sometida después de ser detenida el año pasado en su casa en Tartus por la Shabiha- la fuerza paramilitar que sirve al régimen al Assad- por haber participado en marchas de la oposición.

Su testimonio, junto al de otras nueve mujeres, fue recogido por la organización Human Rights Watch (HRW), que denunció el pasado lunes que las fuerzas militares y los shabihas han detenido arbitrariamente a activistas femeninas de la oposición, así como mujeres de la familia y vecinas de activistas partidarios de la oposición y combatientes, sometiendo a varias de ellas a torturas y abusos sexuales.

Según el informe de HRW, ocho de las diez entrevistadas reconocieron haber sido sometidas a tormentos y abusos por las fuerzas del régimen, que incluyeron sesiones de descargas eléctricas, la shabeh (colgando a la prisionera del techo por las propias muñecas con los pies colgando o que apenas toquen el suelo), y golpizas con varillas de metal, cables y porras.

En dos casos, las mujeres dijeron que sus captores las violaron mientras estaban detenidas en la División de Inteligencia Militar en Tartus, en la División de Inteligencia Militar 235 ( Sección Palestina) en Damasco, y en la Rama de Inteligencia de la Fuerza Aérea en Mezze, Damasco.

Las diez mujeres señalaron que las fuerzas de seguridad del régimen las detuvieron en los puestos de control o durante los allanamientos de sus casas, y las mantuvieron cautivas durante períodos que duran hasta casi 14 meses, entre febrero de 2012 y abril de 2013, en abierta violación a lo establecido por el Decreto Legislativo 55 sancionado por el propio régimen en abril de 2011, que establece que una persona no puede permanecer legalmente detenida sin examen judicial más de 60 días para ciertos delitos, incluidos los de terrorismo.

En todos los casos, los soldados y milicianos que realizaron las detenciones no se identificaron, ni dieron una justificación legal del arresto, ni informaron a sus víctimas de los cargos existentes contra ellas, ni el lugar a donde eran conducidas.

Seis de las mujeres entrevistadas por HRW dijeron que las autoridades las acusaron de “terrorismo” o “actividades terroristas”, pero que las liberaron después de meses de detención sin el adecuado debido proceso, con jueces que se negaban a examinar sus casos basándose en instrucciones dadas por las divisiones de seguridad, y expedientes que no pueden revisarse por razones de “seguridad nacional”.

El Centro de Documentación de Violaciones en Siria estima que el gobierno de Bashar al Assad detuvo a más de 5.400 mujeres entre marzo de 2011 y abril de 2013; y se calcula que 766 mujeres y 34 niñas menores de 18 años permanecen en centros de detención del gobierno. Asimismo, la Red de Siria para los Derechos Humanos (SNHR) ha informado que al menos 24 mujeres detenidas han sido torturadas hasta la muerte desde el inicio de la revuelta, en marzo de 2011.

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