La rama de al Qaeda en Siria le declara la guerra al Ejército Sirio Libre

A través de un comunicado divulgado en la Web, el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL)  anunció el comienzo de una ofensiva militar contra dos batallones del Ejército Sirio Libre (ESL) en la zona oriental de Alepo, a los que acusa de haber instigado una violenta manifestación en contra de la sede que esa organización vinculada a al Qaeda tiene en la ciudad.

En su mensaje de hoy, el ISIL señaló que ha dado inicio a la operación “Limpiando la Maldad”, destinada a “los colaboradores del régimen, shabihas,  y aquellos que descaradamente atacaron al Estado —en particular, a los Batallones Farouq y Nasr cuya cobarde participación e incitación ha sido probada—”, en referencia a una violenta manifestación realizada contra uno de los cuarteles generales del ISIL en el sector oriental de Alepo, que incluyó la realización de disparos y la destrucción de algunos de sus vehículos.

Dominados por una fiebre paranoica, los islamistas radicales no dudan en acusar a las dos unidades del ESL antes mencionadas de actuar en complicidad con las fuerzas del régimen de Bashar al Assad, ya que después de las protestas se produjo un ataque aéreo contra las mismas instalaciones, que provocaron la muerte de al menos dos comandantes del ISIL.

Esta organización terrorista, más famosa por sus ejecuciones públicas y otros crímenes, que por su valor en el frente de batalla, es una actualización del Estado Islámico de Irak (ISI), una rama de al Qaeda que se formó para resistir la ocupación estadounidense de Irak y que estuvo involucrada en una serie de violentos ataques a las comunidades chiita y cristiana de ese país.

Irónicamente, durante el conflicto en tierras iraquíes muchos de los miembros de este grupo recibieron entrenamiento, financiamiento y armas de los servicios secretos de al Assad. Su aparición en el conflicto sirio se produjo bastante tiempo después de iniciado el mismo, dándole un cariz sectario a una revuelta que hasta el momento era motorizada por grupos de distintas extracciones sociales, políticas y religiosas.

El ISIL se encuentra conformado en su mayoría por combatientes extranjeros, y sus líderes impulsan la creación de un estado fundamentalista islámico en el norte de Siria. Todo esto, más su participación en el secuestro de activistas revolucionarios y de personas que simpatizaban con la revuelta, le  valieron la desconfianza y enemistad de los miembros del ESL y de los habitantes de las zonas ocupadas por este grupo.

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